Leche de avena fácil

Hoy en día, la leche no láctea insignia de las personas que no toman leche de vaca, por lo menos en Colombia, es la “leche” de almendras. Las personas que no toman leche de vaca, creo yo, lo hacen porque:

La lactosa les cae mal,

son veganos,

les gusta hacer cosas buenas por el medio ambiente,

no les gusta como sabe,

consideran que es más saludable,

o porque es lo que está de moda.

Está bien, todas las decisiones con la comida son validas. No hay moralidad, y cada quien tiene el derecho a comer o no comer lo que quiera. Pero a veces hacemos o dejamos de hacer cosas que pueden no tener los efectos que queremos, por desinformación. Y aquí entra el tema de la leche de almendras.

La “leche” de almendras que venden en los supermercados, que es la que casi todos compramos, tiene un montón de gomas y estabilizantes y cosas raras, que no creo que sean lo más saludable del mundo. Además, estas marcas americanas todas usan almendras de California, un estado con problemas de agua, y las almendras necesitan 4.2 litros de agua, para producir cada una. Entonces tampoco son opciones más sostenibles que la leche de vaca, más porque son importadas, lo que implica más basura y mayor huella de carbono, en general.

Ahora, no estoy diciendo que lo peor las almendras y no volvamos a comerlas nunca, son deliciosas y nutritivas y versátiles. Todas las nueces requieren mucha agua, y son productos difíciles de cosechar. Por eso son costosas, y por eso tradicionalmente las hechos comido en pocas cantidades. Entonces mi invitación es a que tratemos las nueces, especialmente las almendras, si son importadas de California, como un lujo. No es nunca comer, pero tampoco todos los días tomar leche de almendras, comer mantequilla de almendras, usar harina de almendras, etc.

La “leche” de almendras de los supermercados es muy práctica, pero podemos intentar bajarle al consumo, y reemplazarla.

Si no tomas leche de vaca, por la razón que sea, existen alternativas. Por un lado, están las leches de cabra y de búfalo, investígalo y considéralo. Si lo que quieres son leches vegetales, también hay muchas opciones. “Leche” de coco, “leche” de soya, “leche” de arroz, “leche” de cualquier nuez, “leche” de ajonjolí, “leche” de avena. Ninguna cumple con las mismas cualidades nutricionales de la leche de vaca, específicamente en contenido de proteína y calcio, a no ser que sea fortificada. Pero esos nutrientes se pueden obtener de otras fuentes. Todas aportan diferentes nutrientes, unas más grasa, otras más carbohidratos, y diferentes micronutrientes, entonces mi recomendación es que las varíes, no siempre tomes la misma.

A continuación, te enseño cómo puedes hacer leche de avena muuuuy fácil en tu casa.

Ingredientes:

  • 1 taza avena en hojuelas

  • 4 tazas de agua

  • 1 cucharadita de miel

  • 1/2 cucharadita de canela

  • Una pizca de sal

Instrucciones:

  1. Licuar todos los ingredientes máximo 1 minuto, empezando a baja velocidad e ir incrementando.

  2. Colar con un colador de huecos chiquitos, después devolver la “leche” a la licuadora y volver a colar dos o tres veces.

  3. Guardar en una botella en la nevera.

Notas:

  • Dura como 5 días en la nevera, la sal ayuda a que se conserve más.

  • No la tienes que endulzar si no quieres, pero ayuda al sabor.

  • Sabe a avena, no es ni lo más delicioso del mundo ni maluco. A mi me gusta, la puedes probar a ver cómo te parece.

  • Tambien le puedes poner extracto de vainilla, cacao, lo que quieras.

  • No la licúes más de 1 minuto porque se empieza a poner gelatinosa.

  • No la calientes mucho, porque se empieza a poner gelatinosa.

  • Se separa, entonces agítala bien antes de tomar.
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