Comer sin reglas vs. comer lo que se me de la gana

No he empezado y ya sé que me va a dar muy duro escribir este post por lo difícil que va a ser lograr expresar bien lo que quiero decir, entonces ténganme paciencia que creo que va a estar bueno.

¿Es comer “sin reglas” lo mismo que comer lo que se me de la gana? En parte, sí. No tener reglas con la comida significa que me doy permiso de comer de todo, sin juzgarme. Significa que puedo comer de todo, porque no tengo alimentos prohibidos y no le adjudico a la comida una moralidad que no le corresponde, entonces sé que comer una u otra cosa no me hace mejor o peor persona. Pero, ¿significa que me la paso todo el día comiendo pizza y postres? Tampoco.

Solo porque pueda comer lo que sea no significa que lo vaya a hacer, ni que lo quiera hacer. Porque si como pizza y helado todo el día todos los días, no me voy a sentir bien. No voy a tener energía, me va a dar dolor de barriga y gastritis, y voy a estar rogando por algo verde y fresco.

El cuerpo naturalmente pide un balance de muchos alimentos. El cuerpo quiere estar nutrido, entonces naturalmente pide comida que lo nutra. La alimentación intuitiva, un modelo de alimentación muy bien fundamentado, que se basa en 10 principios, y es la forma de comer que, para mi, tiene más sentido, habla de escuchar las señales de hambre, saciedad y satisfacción del cuerpo, y hacerse caso a los antojos o a lo que “apetece”. Es algo así como comer lo que se te dé la gana… pero conscientemente. Por más cliché que suene. Es comerte la pizza, disfrutarla, y también poner atención a como te sientes. ¿Feliz porque estaba deliciosa? ¡Qué bueno! En unas horas cuando ya otra vez tengas hambre, ¿te suena volver a comer pizza? Puede que sí, y eso está bien; pero puede, también, que sigas como medio lleno y quieras algo más ligero y fresco. No porque estés castigándote o intentando compensar por lo que te comiste, pero porque eso es lo que el cuerpo te está pidiendo.

Nadie en verdad quiere comer helado todo el día, después de uno o dos ya queremos algo más nutritivo. A no ser que el helado es una comida prohibida para ti, lo que hace que todo el día pienses en él. ¿Si ves por dónde va la cosa?

Piensa en un niño chiquito, que es la analogía que se usa mucho para explicar este fenómeno. Un niño puede tener un baúl lleno de juguetes diferentes, y jugar con todos. A veces más con uno, luego se cansa y otro se vuelve su favorito, y así. Hasta que le digas que no puede jugar con el muñeco verde, entonces ya solamente va a querer jugar con el juguete verde, y va a hacer pataleta hasta que se lo devuelvas. Y esa misma fijación pasa con la comida. El momento en el que decides que no vas a volver a comer helado, el helado se vuelve en lo único en lo que puedes pensar.

Cuando comes sin reglas, le bajas el volumen a la bulla, a todos esos mensajes externos (que después de un tiempo se vuelven internos) sobre lo que deberías comer, lo que es bueno o malo, y puedes sintonizarte de verdad con lo que el cuerpo pide. Yo se que puede sonar muy loco o muy idealista, y es posible que estés pensando que así no es para ti, que, si tu te das permiso de comer lo que quieras, vas a comer helados y pizza y ya, pero créeme que no. ¡Inténtalo! Intenta comer sin reglas a ver que pasa. Es posible que, al principio, sí, comas más cosas “no saludables”, mientras te desquitas de todo el tiempo que no te lo permitiste. Pero después de unos días o si mucho unas semanas, la novedad se va a pasar y vas a querer comer otras cosas. Naturalmente, sin seguir una dieta o un plan estricto, simplemente siendo más consciente de qué y cómo comes, vas a empezar a comer más balanceado.

Cuando no tienes reglas con la comida, un helado es solo eso- helado. Comida. No es un pecado, no es el enemigo, y puedes comerte uno y ya, sigues con tu vida como si nada, porque no pasó nada. No te quedas sintiendo culpable, no te embutes después todos los postres que se te atraviesen para auto sabotearte porque como ya igual rompiste la dieta, entonces “ya qué”.  Entiendes que todas las comidas pueden hacer parte de una alimentación saludable y balanceada, y simplemente hay unas para unos momentos y otras para otros.

Cambias el “¿esto me va a engordar?” por “¿esto me va a satisfacer?”, el “¿esto si es saludable?” por “¿cómo me voy a sentir después de comerme esto?” Cambias de sentirte loca y descontrolada con la comida, a confiar en que tu cuerpo sabe cuánta comida necesita, y trabajar con él, no contra él.

Me encantaría saber qué piensas al respecto, déjame un comentario :).