No botemos tanta comida

Se estima que en el mundo, aproximadamente 1/3 de la comida se desperdicia. Colombia no es la excepción. Según Mario Rodríguez del Instituto de Estudios Ambientales, en el país se botan 9.76 millones de toneladas de comida al año, lo que equivale a un tercio del total de la comida producida. ¡UN TERCIO! Uno de cada tres bananos, la carne de una de cada tres vacas. Por otro lado, según la Encuesta Nacional de Situación Nutricional, el 42,7% de las familias presentan inseguridad alimentaria. Y no es por ser la mamá que te dice que no botes comida porque hay niños que están muriéndose de hambre… Pero sí hay niños muriéndose de hambre, y aunque reducir el desperdicio de comida no va a automáticamente tener un efecto directo en la distribución de riqueza en nuestro país, sí es un problema que podemos mejorar tomando medidas relativamente fáciles. Además, si la desnutrición ajena es un concepto muy abstracto como para persuadirte a tomarte el desperdicio de comida en serio- que entiendo- piensa en las implicaciones ambientales que tiene. Producir y transportar comida gasta agua, energía, ocupa espacio, contamina, etc. Botar comida es malo para el medio ambiente, así de simple. ¿Ya te convencí de intentar no botar tanta comida? Espero que sí, y espero que algunos de estos consejos que te voy a dar te ayuden a ser cada día un poquito más consciente de esto.

 

  • ¡No botes los tallos de kale y las hojas de remolacha! Guárdalos (lavados) en el congelador para utilizar en batidos.

  • ¡No botes los tallos del cilantro! Tiene el mismo sabor de las hojas, y lo puedes picar junto con las hojas para usar en cualquier preparación. A mi me gusta cocinar la quinoa con limón, cilantro y pimienta y le da un sabor delicioso.

  • Las cascaras, pieles, tallos, hojas, y todas las partes de las verduras, los “restos”, que normalmente no comes (y botas) sirven para hacer caldos o fondos de vegetales. Simplemente los pones todos en una olla con agua, los condimentos que quieras y de pronto una cebolla o algún vegetal que te guste para dar mas sabor, y lo dejas cocinar en bajo mínimo media hora. Lo puedes guardar en la nevera o congelar y utilizar en sopas, salsas, para hacer arroz, quinoa, etc.

  • Cuando hornees brócoli (que, en mi opinión, es la forma mas rica de cocinar el brócoli. 35 minutos a 350°F con un poquito de aceite, sal, pimienta y paprika.), no botes el tallo! Pícalo en pedazos como del mismo tamaño que los arbolitos y cocínalo todo junto. Sabe igual.

  • ¡No discrimines! La zanahoria que está torcida y el tomate aplastadito saben igual que los que están estéticamente perfectos. ¡Los estándares de belleza impuestos por la sociedad aplican también a frutas y verduras! ¡Rebelémonos! Si lo ves en la nevera, cómetelo antes de que se dañe; y si lo ves en el mercado, cómpralo- lo más probable es que nadie más lo haga y lo terminen botando.  

  • ¡No botes las frutas que ya están un poquito pasadas de maduras! Guárdalas en el congelador y úsalas en batidos. Especialmente bananos, fresas, moras, mangos y papaya.

  • El pan bueno (el que es hecho artesanalmente, ojalá de masa madre, sin conservantes) se daña muy rápido. Mételo en la nevera después de uno o dos días y si sabes que te vas a demorar un rato en terminártelo, córtalo en tajadas y congélalo.

  • Si eres de los que hace su propia leche de nuez, no botes la pulpa. Aquí te explico cómo hacer harina con ella.

  • ¡No botes la pulpa de coco que queda de hacer leche! Congélala y úsala en batidos.

  • No compres más de lo que realísticamente te vas a comer/se van a comer en tu casa. Especialmente de las cosas que se dañan muy rápido como moras, cilantro, etc. Parece muy obvio pero es lo que muchas veces termina pasando- se ve muy bueno, está en descuento, calculamos mal, o por pereza de tener que volver en poquitos días, exageramos y las cosas se terminan dañando.

  • Cógele cariño a los sobrados. O ponte creativo con ellos para hacer cosas medio diferentes a lo que te comiste el día antes, pero usándolo.

  • Los frascos herméticos son tus aliados para guardar las cosas bien y que no se dañen.

  • Experimenta con un tipo de cocina a la vez. Este es un consejo que leí alguna vez no se donde y que no he aplicado, pero me pareció muy práctico e inteligente entonces lo voy a incluir. La idea es que a veces, cuando ensayamos platos nuevos de un tipo de comida específico, por ejemplo, India, compramos productos especializados que solo sirven para platos de ese tipo de cocina. Entonces si en una misma semana experimentamos con comida India, Filipina y Peruana, y no nos gastamos todos los ingredientes que compramos específicamente para esa receta que ensayamos (que es lo más probable), esos ingredientes se van a salir dañando. En cambio, si experimentamos con un tipo de cocina a la vez, podemos hacer diferentes recetas que usan varios de los mismos ingredientes especializados que compramos hasta que se acaben, y después cambiar de cocina.

  • Deja que cada uno se sirva. Así cada uno se sirve lo que cree que se va a comer y es menos probable que dejen comida. **Pero ya que estamos en el tema, no obligues a tus hijos a comerse todo lo que se sirvieron/todo lo que hay en el plato, porque ellos apenas están aprendiendo a interpretar sus señales de saciedad e interferir con esto puede llevar a desordenes alimenticios.

  • Organiza la nevera para que las cosas que están próximas a dañarse estén al frente, donde las ves fácilmente.

Creo que nunca había usado tantos signos de exclamación en mi vida y estoy segura que nunca nadie había repetido la frase "no botes..." tantas veces en una sola página. Pero el punto que quiero hacer es que casi siempre, si somos un poquito más creativos, más cuidadosos, y más conscientes, podemos hacer pequeños cambios que nos ayudan a reducir un poquito la cantidad de comida que desperdiciamos. Y si estos cambios los hacemos todos los días, y los compartimos para que otros puedan hacerlos también, el impacto es mas y mas grande- y así es como ayudamos a que el mundo sea un lugar cada día mejor. 

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