Comer y cocinar con menos basura

Los humanos somos expertos en producir demasiada basura. Todos somos culpables y todos lo sabemos; pero es fácil de ignorar, porque también somos expertos en negación. Como no la vemos, hacemos como si no existiera. Diariamente llenamos bolsa tras bolsa (que en sí, ya es basura) de más basura, y dejamos que otro se encargue de lidiar con ella. Mariana, del blog “Cualquier cosita es cariño” habla mucho y muy bien sobre esto, y les recomiendo ir a leerlo.

 

Aquí les voy a dar unas ideas de cómo producir menos basura a la hora de comprar comida y comer:

 

  1. Mantén bolsa reutilizable en el carro. Esta primera no es ninguna novedad. Hoy en día muchos mercados venden bolsas reutilizables y hay lugares donde están empezando a cobrar las de plástico. Entonces no hay excusa para no tenerlas. Mantenlas en el carro, para así nunca llegar al mercado y acordarte que las dejaste en tu casa. Además, no empaques las frutas y verduras en las bolsas de plástico individuales que ponen al lado de esa sección; no tiene sentido y es DEMASIADO PLÁSTICO! Igual vas a lavar todo antes de comértelo, y puedes simplemente guardar todo junto. A los tomates no les importa untarse de piña.

  2. Ve a los mercados campesinos. Es algo que deberías estar haciendo por muchas razones, como apoyar a los campesinos, conseguir productos más frescos, etc. Pero además, porque por más que lleves tu propia bolsa a un supermercado, hay muchos productos que ya vienen en sus propios empaques; en los mercados campesinos no.

  3. No compres botellas de agua. Nunca. Si no te gusta el agua de la canilla (que es muy limpia, sobre todo en Medellín), compra botellones de los retornables. El termo es tu mejor amigo, llévalo a todas partes.

  4. Come menos mecato. La mayoría es demasiado procesado y lleno de azúcar, aceites hidrogenados y sodio, y solo por eso deberías procurar evitarlo. Pero hasta las opciones saludables que se pueden conseguir hoy en día tienen otro problema: todas vienen en empaques de plástico. Es rico y práctico, pero no es necesario; hay muchas opciones de snacks que puedes hacer en tu casa y empacar en recipientes reutilizables para llevar a donde necesites.

  5. Compra los granos, semillas, y nueces al granel. Así, puedes llevar tus propios frascos y allá mismo te los pesan, los llenas de lo que necesitas y los vuelven a pesar. Menos basura, y sale más económico.*

  6. Has tus propias leches vegetales y mantequillas de nueces. Es fácil, quedan más ricas y nutritivas, y no vienen en empaque desechable. Click aquí para mi receta de leche de almendras y aquí para la de mantequilla de maní.

  7. Pide menos domicilio (*O cuando igual pidas, di que no te manden cubiertos de plástico.) Ésta es muy parecida a la de comer menos mecato. Te ahorras el empaque en el que viene, es más saludable hacerlo tú mismo, y además, más económico.

  8. Usa tu propio termo para el café. Mantén uno en el carro, la oficina, el morral, y cuando necesites un café a las 3 de la tarde porque se te están cerrando los ojos al frente del computador o de la profesora, pides que te lo sirvan en un termo en vez de en el vasito de papel. Bonus: Se mantiene caliente más tiempo.

  9. No uses pitillo. Si todavía pides pitillo en los restaurantes, ¿Qué te pasa?

  10. Los pods de nespresso son retornables. Sí usas las maquinas de nespresso para hacer café en casa, guarda los pods usados y devuélvelos a la tienda de nespresso, donde los reciclan.

  11. Compra el té suelto en lugar de los que vienen en bolsitas. 

Todas éstas son medidas prácticas y realísticas que puedes adoptar en tu vida cotidiana. Son cosas que yo intento hacer, pero no siempre logro. La idea es que si todos hacemos el esfuerzo de tomar pasos pequeños pero constantemente, el impacto puede llegar a ser enorme, entonces ¡anímate! Comprométete a hacer un cambio a la semana, y poco a poco, con anestesia, vas cambiando hábitos y volviéndote más consciente. Si tienes algo para agregarle a la lista, escríbeme, que esto es un trabajo en equipo.

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