¿Comer orgánico es solo para hippies?

Los descriptivos como “orgánico”, “natural”, “ecológico”, “saludable”, se han vuelto tan comunes que a veces siento que perdieron valor, o que los pensamos todos en una misma categoría de “cosas buenas para salud”, pero no diferenciamos bien qué significa cada uno. Entonces hoy les voy a hablar de las cosas orgánicas. ¿Qué quiere decir que un producto sea “orgánico”? ¿Sí es verdad que los pesticidas son malos para la salud? ¿Todos deberíamos estar intentando que la mayoría de lo que comemos sea orgánico? En resumen, sí. Pero si necesitan un poquito más de persuasión, o si, como yo, simplemente les gusta saber más de todo antes de decidir ustedes mismos qué creen, les voy a compartir información que he encontrado y que me parece valiosa sobre el tema. Pero primero lo primero:

¿Qué quiere decir que algo sea orgánico?

Para que algo sea considerado orgánico, no se pueden haber usado pesticidas ni fertilizantes sintéticos en su producción. Es decir, es libre de “químicos” (lo pongo en comillas porque entendemos por “químicos”, cosas fabricadas por el humano, sintéticas, no naturales, etc., pero técnicamente, todo es, a cierto nivel, algo químico. De aquí en adelante entiendan “químico” como no-natural.)

¿Qué es un pesticida?

Los pesticidas son sustancias que protegen las plantas contra plagas. Existen alguicidas, fungicidas, herbicidas, insecticidas, rodenticidas, entre otros.

¿Entonces cómo se protegen los cultivos orgánicos de las plagas?

Existen los pesticidas convencionales y los orgánicos. Los convencionales son los que contienen sustancias toxicas, los “químicos”, e incluso en esta categoría hay unos mas tóxicos que otros. En la agricultura orgánica se utilizan pesticidas elaborados a base de sustancias naturales, combinando la sabiduría ancestral y técnicas e información actualizada.

¿Si hay diferencia entre comerse una zanahoria orgánica y una “normal”?

Sí. Por un lado, el valor nutricional de las frutas y verduras orgánicas es mayor al de las cultivadas convencionalmente. Es decir, las zanahorias orgánicas tienen más vitaminas y minerales que las “normales”.

En la siguiente gráfica pueden ver, en promedio, el porcentaje adicional de cada uno de los minerales listados que tienen las verduras más consumidas en Estados Unidos, en comparación a sus equivalente convencionales:

 

(http://americannutritionassociation.org/newsletter/nutritional-quality-organic-versus-conventional-fruits-vegetables-grains)

En esta tabla también pueden ver el porcentaje adicional de micronutrientes que tienen ciertas verduras orgánicas:

 

(http://journeytoforever.org/farm_library/worthington-organic.pdf)

Además de aportar menos micronutrientes, las frutas y verduras cultivadas de manera convencional están contaminadas de pesticidas y fertilizantes químicos, y la exposición a estos (ya sea por ingerirlos, inhalarlos, o por contacto de la piel) puede tener consecuencias muy serias sobre la salud. Les voy a compartir unas de las afecciones que pueden causar, basándome en artículos y/o estudios que encontré para un trabajo que hice para la universidad, entonces si me pongo muy técnica, perdón, y espero no aburrirlos.

  • Los pesticidas se han visto asociados a las malformaciones congénitas. Las malformaciones congénitas son las alteraciones anatómicas que se dan mientras el bebé está en el útero; también las llaman defectos de nacimiento. En un estudio que leí que se llevó a cabo en un hospital de Chile, se comparó la prevalencia de exposición a pesticidas de los papás de bebés que nacieron con malformación, con la de los papás de bebés que nacieron sin malformaciones. Se consideraron dos variables: la exposición por actividad agrícola relacionada al uso de pesticidas, y la exposición según ubicación de la vivienda. En otras palabras, si los papás trabajan en cultivos convencionales, y si las casas quedaban cerquita a lugares donde regularmente regaban pesticidas. Se encontró un incremento del 54.5% en el riesgo de malformaciones congénitas por exposición a pesticidas. Esta es una de las razones por las que se les recomienda a las mujeres embarazadas, especialmente, evitar el consumo de productos contaminados por pesticidas. (http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-98872000000400006 )

  • Algunos pesticidas son disruptores del sistema endocrino. El sistema endocrino es el encargado de secretar hormonas y regular las funciones hormonales. Las hormonas son mensajeros que viajan por todo el cuerpo, regulando el funcionamiento de diferentes órganos y tejidos. Las hormonas juegan un papel importante en el metabolismo, humor, crecimiento, reproducción, sueño, regulación de la temperatura, entre muchos otros. Entonces: hormonas felices, vida feliz. Existen sustancias químicas que se unen a los receptores de ciertas hormonas, impidiendo que las hormonas se puedan unir a ellos, e inhibiendo, así, su función. Se ha encontrado que los ingredientes activos de muchos pesticidas, en especial el grupo de los carbamatos, son sustancias de este tipo. Por ejemplo, el amitrole, cyhalothrin, fipronil, ioxynil, maneb, mancozeb, pentachloronitro-benzene, prodiamine, pyrimethanil, thiazopyr, ziram, y zineb (pesticidas), inhiben la producción de la hormona T4, lo que quiere decir que no permiten que la TSH (o la hormona estimulante de la tiroides) sea convertida en T4, que es la que después se convierte en T3, o triyodotironina (la que comúnmente conocemos como la hormona de la tiroides). Esta concentración elevada de TSH y disminuida de T4 y T3 es lo que conocemos como hipotiroidismo, y hace que nuestro metabolismo basal sea mas lento, que seamos más sensibles al frio, puede ocasionar aumento de peso, alteraciones en la menstruación, y hasta depresión. Por esto, es importante intentar evitar las sustancias disruptoras del sistema endocrino, para así apoyar todas estas glándulas, y que puedan secretar y transformar las hormonas bien, ya que de esto depende, en gran parte, nuestro bienestar. (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3138025/ )

  • Los pesticidas pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de seno. En un estudio que explora la relación entre pesticidas y cáncer de seno publicado en el International Journal of Environmental Research and Public Health, se exponen, entre otros, los siguientes datos: Se han encontrado niveles elevado de PCBs, DDE y DDT (pesticidas) en muestras de tejido adiposo de mujeres con cáncer de seno. El 81% de casos mujeres con cáncer de seno en un estudio epidemiológico que se llevo a cabo en España vivían en áreas con alta exposición a pesticidas. Y, el riesgo de padecer cáncer de seno es 4 veces mayor en mujeres con altos niveles de DDE (pesticida). (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3138025/ )

  • Muchos pesticidas y fertilizantes tienen altas concentraciones de metales pesados. Los metales pesados son, como su nombre lo dice, son metales (minerales) que tienen altas densidades (al menos 5 veces mayor a la del agua). Algunos de estos son necesarios para unas funciones del cuerpo, en pequeñas cantidades, pero todos en exceso pueden ser tóxicos. Por ejemplo, el Cadmio, encontrado en fertilizantes comunes, causa fallas hepáticas y renales; el Plomo, encontrado tanto en herbicidas como fertilizantes, es reconocido como carcinógeno; y la mayoría aumentan la producción de radicales libres en el cuerpo, lo que ocasiona estrés oxidativo. (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15091407 , https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4427717/ )

  • Los pesticidas pueden causar estrés oxidativo. El estrés oxidativo es el desequilibrio entre la producción de radicales libres y los antioxidantes en el cuerpo. Los radicales libres son moléculas inestables que tienen “electrones desapareados” entonces buscan captar electrones de otras moléculas, porque los electrones siempre quieren estar en parejas. Estos se crean en procesos de oxidación en las células. Cuando hay un exceso de radicales libres, estos pueden ocasionar daño celular. En cierta cantidad, los radicales libres en el cuerpo son inevitables e inofensivos; inevitables porque la oxidación es un proceso vital, inofensivos porque tenemos nuestro propio mecanismo de defensas contra ellos: los antioxidantes, quienes le donan un electrón a los radicales libres para neutralizarlos, y así evitan el daño celular. El problema se da, entonces, cuando tenemos más radicales libres que antioxidantes en el cuerpo, y hay ciertos pesticidas que producen radicales libres, cada uno mediante un mecanismo diferente, entre ellos el Bipyridyl, los organoclorados y los organofosfatos. El estrés oxidativo, o este desequilibrio, puede causar cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, Alzheimer, entre otras. (https://www.medscimonit.com/download/index/idArt/11677 , http://ehscc.umich.edu/wp-content/uploads/OxidativeStressSPN.pdf )

Por último, además del daño a la salud de las personas que están expuestas a pesticidas (ya sea porque comen frutas y verduras convencionales, porque trabajan en cultivos e inhalan estos productos, o porque viven cerca a lugares contaminados), está el daño al planeta. La agricultura convencional es mala para el medio ambiente. Por un lado, el uso de agroquímicos deteriora los suelos, disminuyendo su fertilidad, y hasta dejándolos infértiles. También contamina las aguas de todos los alrededores, ya que lo que se riega en la tierra de un cultivo no se contiene a únicamente el terreno de ese cultivo- los suelos no tienen barreras. Además, la agricultura es responsable de 1/3 de las emisiones totales de gases invernaderos; y la agricultura orgánica, a diferencia de la convencional, tiene la capacidad de “secuestrar” Carbono, por lo que reduce significativamente estas emisiones. Por otro lado, los pesticidas alteran el comportamiento de las abejas, impidiendo que polinicen correctamente, y muchas veces contribuyendo a su muerte. La crisis de abejas en este momento en Colombia y en el mundo es gigante. ¡Se están acabando! Y las abejas son esenciales para la vida; sin abejas, no hay vida. (http://americannutritionassociation.org/newsletter/eat-organic-food-combat-global-warming , http://www.ifoam-eu.org/sites/default/files/ifoameu_advocacy_climate_change_report_2016.pdf )

Concluimos, entonces, que los agroquímicos tienen efectos perjudiciales sobre la salud de las personas y del planeta, pero es importante reconocer que su función principal la cumplen muy bien. Y ésta es la de garantizar la inocuidad de los alimentos, al repeler y matar plagas que los puedan infectar. Cada año, alrededor de 220 millones de niños contraen enfermedades de diarrea por viruses, parásitos o bacterias que se encuentran en productos agrícolas, y de estos, 96,000 mueren. Garantizar la inocuidad de los alimentos es una parte esencial de la seguridad alimentaria, entonces no se puede ignorar la importancia del control de plagas en la agricultura. Lo que nos lleva a las preguntas, ¿Cómo funciona la agricultura orgánica? Si no utilizan agroquímicos, ¿Cómo protegen los cultivos de plagas? ¿Si es viable? Y si sí, ¿Por qué la norma sigue siendo usar pesticidas, y los productos orgánicos siguen siendo más escasos y más costosos?

Para entender todo esto, le hice una entrevista a Santiago Londoño, ingeniero agropecuario que se dedica a cultivar delicias en Vitaorgánicos, y a compartir su conocimiento sobre la agricultura responsable. Él me explicó que este tipo de agricultura de basa en el MMM- materia orgánica, minerales, y microorganismos. Combina técnicas ancestrales (porque a la hora de la verdad, hacer compost no es ninguna novedad), e información y técnicas actualizadas. Por ejemplo, hace mezclas con diferentes minerales (azufre, fósforo, potasio, manganeso, magnesio, bórax, zinc, silicio), usa ajos y ajíes (que son repelentes naturales) usa compost, entre otros. Además, mantiene una gran variedad de plantas distribuidas por todo el cultivo, ya que cada una es más susceptible a ciertas plagas, y siembra flores estratégicamente, porque éstas también son repelentes. Lo que busca con todo esto es mantener un ecosistema equilibrado, para de esta forma prevenir que las plagas invadan, y para que todas las plantas, al igual que la tierra, tengan lo que necesitan para prosperar. Porque al mismo tiempo que las plantas absorben nutrientes de la tierra, también le aportan a ella, así que se benefician mutuamente. El suelo también tiene vida.

La naturaleza se autorregula. Ella lleva aquí mucho más tiempo que nosotros, y puede funcionar perfectamente sin nuestra intervención, si simplemente nos aseguramos de brindarle las condiciones óptimas. Por lo que practicar la agricultura orgánica bien requiere entender cómo funciona la naturaleza, para poder trabajar con ella, en vez de intentando controlarla. Entonces obviamente usar agroquímicos es más fácil, porque ya están inventados y vienen con instrucciones claras de cómo aplicarlos, y el agricultor no tiene que tomarse el trabajo de observar y entender, si no que se limita a obedecer. Además, son muy efectivos. Son muy efectivos porque son tóxicos; tanto para las plagas que buscan matar, como para todo lo vivo, incluyéndonos a nosotros. Pero aun si no se consideraran los efectos negativos sobre la salud, es decir, si esto no fuera una preocupación, los agroquímicos igual deterioran el suelo, lo que hace que los cultivos sean cada vez menos productivos. Así que ni siquiera en términos económicos es favorable. Es más, una de las cosas que motivó a Santiago a interesarse por el tema de la agricultura orgánica es que él es la cuarta generación de una finca que tiene su familia, y el entiende la importancia de no usar químicos para su conservación.

Considerando todo esto, ¿Por qué todo el mundo no está comprando y comiendo orgánico? Santiago cree que es una combinación entre falta de conocimiento acerca del tema, y falta de disponibilidad/accesibilidad. La falta de conocimiento es tanto por la pereza que parece que todos hoy en día padecemos, que hace que no preguntemos ni indaguemos si no que nos quedemos solo con lo que nos dicen, como por el poder y la influencia de las grandes empresas a las que les interesa que sigamos usando y exponiéndonos a agroquímicos. La falta de disponibilidad también se debe, en parte, a falta de conocimiento. Porque las personas creen que la agricultura orgánica no es viable, o es demasiado cara o demasiado complicada, entonces toman el camino fácil. También porque los productos orgánicos que encontramos en los supermercados son mucho más caros, pero Santiago nos explica que esto no es necesariamente por ser orgánicos, si no por ser certificados. Las certificaciones, sobre todo en Colombia, valen mucho y son muy difíciles de sacar. Pero la cosa es que un producto no tiene que estar certificado como orgánico para ser libre de pesticidas. Vitaorgánicos no está certificado, pero los productos están cultivados de la manera más limpia y responsable posible. Entonces lo que nos recomienda respecto a esto, es que no busquemos certificaciones, pero que busquemos conocer a las personas que producen lo que comemos; que apoyemos la agricultura familiar, a los pequeños agricultores responsables, y que preguntemos mucho.

 

Espero que con este post les haya podido hacer entender por qué yo considero que es importante escoger lo orgánico. En resumen, porque protege la salud de los campesinos, de nosotros, y del planeta. Y sí, requiere de un poquito más de esfuerzo y a veces puede ser más caro, pero la vale la pena. Cada vez que escogemos comprar lo orgánico por encima de lo convencional, no solo estamos poniendo un granito de arena hacia nuestra salud y la protección del medio ambiente, pero estamos apoyando la causa. Mientras más demanda haya por productos orgánicos, más oferta va a haber, y menos pesticidas van a ser regados, menos se va a contaminar el agua, el aire, menos expuestos van a estar los campesinos y las personas que viven cerca de cultivos, menos se va a aporrear el suelo, menos se van a ver afectados los ecosistemas, y etc., etc., etc. Y eso es algo que yo quiero entiendan- que más allá de una cuestión de salud propia, es un tema de justicia social. Y cuando a eso se le añaden los impactos a nuestra salud, simplemente no vale la pena. Es más, no tiene sentido. Yo se que la diferencia entre comer una zanahoria orgánica y una convencional es menos tangible que la de comer una zanahoria o una colombina, pero no es menos importante. En la conversación, Santiago dijo que él cree que “el futuro es la agricultura consciente”, y yo estoy completamente de acuerdo. Entonces está es mi invitación a que reconsideren lo que creen que saben acerca de la agricultura, y que cuando sea posible y realístico, elijan lo orgánico.

 

Y muchas gracias a Santiago Londoño por siempre estar tan dispuesto a compartir lo que sabes, por aguantarte mi preguntadera, y por cultivar las fresas más ricas del mundo.