Yo no creo en los "cheat meals"

Empecemos por el nombre. ¿A quién le estas haciendo trampa? ¿A ti mismo? ¿A la persona que te mandó la dieta (que ojalá sea un nutricionista y no una persona X de internet)? ¿A la sociedad que te hace pensar que tienes que comer de cierta manera y verte de cierta manera?

Referirte a una comida como “trampa” implica que son algo malo; implica que tú, al comerte esa cosa deliciosa en la que llevas pensando toda la semana, estás haciendo algo malo, algo inmoral. Desde chiquitos nos enseñaron que hacer trampa está mal, y si lo hacemos, nos deberíamos sentir culpables. Y asociar eso con la comida es ridículo. 1) Dejemos de atribuirle moralidad a la comida. La comida no tiene valores morales, la comida solo es comida. Dejemos de juzgar tanto a los demás y a nosotros mismos por lo que comemos. 2) Muchas de las dietas de ese tipo (por “ese tipo” me refiero a dietas restrictivas donde se excluyen muchos grupos alimenticios), tienen incluida una o dos “cheat meals” a la semana, entonces si son parte del plan, si están “permitidas,” no son ninguna trampa.

 

Pero más importante, es esa connotación negativa de la frase, y el sentimiento de culpabilidad. Cuando te sientes culpable comiendo algo, no lo disfrutas. En lugar de disfrutar los sabores, la experiencia, y de disfrutar el sentimiento de satisfacción que da comerte esa cosa de la que estabas antojado, te sientes mal. Entonces, ¿para qué comértelo, si ni siquiera lo vas a disfrutar?

 

Además, y más problemático aun, es que estamos acostumbrados a ser castigados cuando hacemos algo malo, ya sea recibiendo un castigo de otra persona (papá, mamá, profesor, policía, lo que sea), o a sentirnos tan culpables que nos castigamos nosotros mismos. Entonces ¿qué pasa cuando nos sentimos culpables por comer algo? Nos castigamos. Pensamos, “Ay no. Me comí dos brownies al algo, entonces hoy no voy a comer nada por la noche”. O “ayer me comí una pizza entonces hoy tengo que ir a quemar todas esas calorías al gimnasio y comer super fit todo el día.” O un jueves te comes una hamburguesa y “ya este es mi “cheat meal” de la semana, el fin de semana tengo que estar super juiciosa.” Y ese tipo de mentalidad es lo que lleva a desordenes alimenticios. La persona bulímica no es solamente la que se mete el dedo para vomitar después de comer; la bulimia se puede presentar de diferentes maneras en diferentes personas, pero siempre tiene en común un episodio de “binge”, seguido de un episodio de “purge”. Purgarse puede ser hacer ejercicio excesivo, tomar laxantes, restringir demasiado la comida, vomitar, o una combinación. Por otro lado, el “binge” se refiere a ese episodio donde una persona come en cantidades excesivas, caracterizado por un sentimiento de descontrol. Y, ¿cuántas veces no hemos dicho o pensado “ya me comí uno, ya da igual comerme 5”, o “no puedo darle un mordisco a la torta porque me la termino comiendo toda”? Y, ¿cuántas veces no hemos leído en revistas o blogs de fitness que el día después del “cheat meal” hay que hacer cardio en ayunas y comer poquitos carbohidratos? ¿Si ven el paralelo? Ahora, no es que esté diciendo que todo el que hace “cheat meals” y al otro día va al gimnasio es bulímico, y tampoco quiero reducir los desórdenes alimenticios a algo menos que las enfermedades increíblemente graves y complejas que son. Lo que quiero decir es que la mentalidad de “cheat meals” perpetua un tipo de comportamiento que no es saludable.

 

Por último, la manera como se perciben los “cheat meals” en la cultura fitness de hoy en día es como si fueran la única cosa buena de una alimentación saludable, como si todo lo otro que la persona se come es maluco, y el sacrificio de comer restrictivamente y maluco toda la semana vale la pena porque hay un día o una comida en la que pueden comerse todo lo que quieran. ¿No sería mejor comer equilibradamente la mayoría de los días, escuchar al cuerpo para comer de manera “saludable” pero satisfactoria, e incluir uno que otro chocolate y galleta pero disfrutándolos de manera consciente?

 

No estoy diciendo que nunca hagas “cheat meals” ni que hagas “cheat meals” todos los días. Estoy diciendo que no les digas “cheat meals”. Que no te limites a un día donde comes de todo hasta quedar maluco de lo lleno, y seis donde mides cada gramo de arroz y ni hueles un patacón. Porque esa mentalidad de todo o nada perpetua la mala relación que, como sociedad, hemos desarrollado con la comida. Dejemos de asociar pensamientos negativos con la comida. La comida no es mala, y tu no eres una persona mala por comer.  

 

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