¿Puedo comer buñuelos?

Llega diciembre y nos empiezan a bombardear con información sobre “cómo no sabotearte en vacaciones” por un lado, y aguardiente y buñuelos por el otro. Si te sientes confundido y abrumado, escribí esto es para ti, porque me duele y me preocupa ver que se promuevan comportamientos desordenados y que las redes en vez de ayudar a las personas, lo que logren es todo lo contrario.

Esta es una época donde, en general, tenemos más reuniones, fiestas e invitaciones, donde salimos a comer, a tomar, y a celebrar más de lo normal. Y esto se puede volver una fuente de estrés si, al estar expuesto a una variedad más grande de comida sobre la cual no tienes completo control, sientes que pierdes el control sobre ti también. Le sumamos a eso la presión social, los medios de comunicación, y los sentimientos encontrados que suelen salir a la superficie al final del año, y nos podemos dejar llevar un poquito. Entonces aquí van mis consejos de cómo manejar la comida en esta época:

  • Acuérdate que lo más importante de la navidad no es la comida. Sí, la mayoría de los encuentros sociales giran en torno a comida, y sí, la comida en navidad es deliciosa, pero no es lo mas importante. Ver a familiares que puede que casi nunca veas, compartir con las personas que quieres, agradecer por esas personas y por las cosas buenas, celebrar, eso es lo más importante. Entonces la próxima vez que estés en una situación donde te ofrecen comida que normalmente no comes o que consideras que “no es saludable” y te sientes abrumado, piensa en eso. Concéntrate primero en lo que en verdad importa; respira y piensa en las personas que tienes alrededor, el lugar en el que estás, las conversaciones de las que no estás participando por estar pensando en el buñuelo.

  • No pienses la comida como “buena” o “mala”. Un buñuelo no te van a matar, así como una ensalada no te va a curar todos los males. Sí, hay comida que es más nutritiva para el cuerpo, pero todo lo que comas no siempre tiene que ser lo más nutritivo del mundo, ni comer cosas que son menos saludables va a anular los beneficios de lo otro. Está bien no comer perfecto todo el tiempo. Está bien comerte algo simplemente porque te lo quieres comer, porque te encanta, porque estás celebrando, porque tienes antojo. No pasa nada. Eso también es saludable.

  • No comas menos durante el día para “ahorrar las calorías”, cuando sabes que vas para un lugar donde va a haber mucha comida por la noche. Eso es literal lo peor que puedes hacer. Lo único que vas a lograr es llegar con muchísima hambre y querer comerte todo descontroladamente sin ni siquiera pensar primero qué es lo que realmente quieres comer. Y más probable que no, vas a terminar comiendo más allá de tu punto de satisfacción, es decir, “mas de la cuenta”, y sintiéndote incómodamente lleno.

  • Antes de empezar a servirte, mira las opciones que hay, piensa qué es lo que más satisfacción crees que te va a dar, y después te sirves. No te llenes con buñuelos porque eso es lo que todo el mundo está comiendo, si a ti la verdad no te gustan tanto, y tienes más ganas es de otra cosa que hay en la mesa. Porque así puede que quedes lleno, pero no satisfecho.

  • Cuando comas, hazlo “conscientemente”. Mastica, respira, suelta el tenedor entre bocados. Si comes sin afán, es mas fácil para tu cerebro identificar cuando estas lleno, y parar. Así, no terminas que “sientes que vas a salir rodando”.

  • Teniendo en cuento eso, acepta, también, que está bien pasarse de la raya de vez en cuando. Si nunca quedas más lleno de la cuenta, ¿Cómo vas a saber cómo se siente quedar perfectamente satisfecho?

  • Puedes dejar comida en el plato. Esto aplica siempre, no solo en navidad (muchas de estas cosas aplican siempre) y es de lo que más duro me da a mi. Estamos muy acostumbrados a que siempre nos tenemos que comer todo lo que nos servimos, porque desde chiquitos nos enseñan que no nos podemos parar de la mesa hasta no terminarnos todo. Pero no es así. Aunque el desperdicio de comida es un problema serio e idealmente nos conozcamos lo suficiente para saber mas o menos cuánto servirnos, respetar tu cuerpo también es no obligarte a comer más de la cuenta y quedar incómodamente lleno.

  • No tienes que comer natilla si no te gusta la natilla. Es decir, si hay torta y todos están comiendo torta pero a ti no te provoca, no te sientas obligado a comer. Este punto va de la mano con el anterior; no te tienes que comer todo si no quieres, y no tienes que comer algo que no quieres comer porque te sientes obligado. Lo que me lleva al próximo punto:

  • No te sientas presionado a comer algo que no te quieres comer porque alguien te está diciendo algo tipo “qué pereza vos que no disfrutas nada” o “ay no, verdad que tu no comes de eso”. Si alguien te está haciendo sentir mal por tus decisiones, ya sea que te está juzgando por comer o por no comer, eso es un problema de ellos, no tuyo. Lo más probable es que estén proyectando un conflicto interno, que los hace sentir que tus decisiones son un ataque personal a las de ellos, lo cual no es el caso. Eso sí, no juzgues a nadie tampoco por lo que están comiendo. Lo que cada uno come es asunto de cada uno.

  • Sin embargo, no te tomes tu tampoco las cosas tan personal. Si eres el tipo de persona al que le gusta “comer saludable”, que se hace pancakes de avena y toma batidos verdes, lo más seguro es que tu familia lo sabe. Entonces si te reconocen a ti por eso, y te asocian con “comer saludable”, pues seguramente te van a hacer preguntas, no te pongas a la defensiva ni creas que siempre que te preguntan “¿y tu comes de eso?,” es un ataque personal. Seguro quieren saber más, les interesa o les genera curiosidad, o simplemente te están poniendo tema de conversación.

 

Si haces todo esto, honras tus señales de hambre, comes lo que en serio te quieres comer, y te das permiso de comer lo que sea que sea eso, no hay por qué sentirte culpable. No eres una mejor o peor persona por lo que comes, y sentirte culpable por comer algo es contraproducente y malo para la salud. Hay un lugar y momento para todo y salirte de la rutina es bueno, no malo. Valora las experiencias por encima del control, y sé mas compasivo contigo mismo.

¡Entonces cómete el buñuelo! No te va a pasar nada, y te aseguro que si afrontas la situación con esta mentalidad, vas a ser capaz de parar de comer, contrario a lo que puede que pienses. Y lo más importante, ¡disfruta! Saboréatelos, disfruta de las conversaciones, de las personas, ríete, llénate tanto de experiencias como de comida. ¡Feliz navidad!

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