No sé cuántos gramos de quinoa hay en mi plato

Todos queremos que nos digan exactamente qué, cómo y cuánto tenemos que comer, dormir, hacer, tomar y entrenar para vernos y sentirnos como queremos. Entonces cuando vemos a alguien en Instagram que parece verse y sentirse así, caemos en la trampa de creer que tiene la fórmula secreta, y de creer que si solo imitamos todo lo que hace, vamos a estar donde queremos estar. Pero cada cuerpo es diferente, y hay demasiados factores que determinan la alimentación indicada para cada uno. Lo que es saludable para una persona, puede fácilmente no serlo para otra. Y esto es algo que nos tenemos que empezar a tomar más en serio, tanto los consumidores de información, como los que la publican.

 

Cuando publiquemos comida, no lo hagamos en forma de “decirle a la gente qué comer”, ni directa ni indirectamente. Esto tiene dos sentidos. Cuando alguien escriba o comente preguntando cuánta avena debería comer al desayuno, o cuántas frutas puede comer al día, o algo por estilo, no le podemos responder. No conocemos a esa persona, no conocemos sus requerimientos, y, por lo menos yo, no soy profesional. Adicional, como no sabemos qué deberían comer las personas que leen las publicaciones, no comuniquemos información en forma de instrucciones. Una cosa es decir que las zanahorias tienen ciertas propiedades que las hacen buenas para ciertas cosas; otra muy diferente es decirle a las personas que tienen que comer zanahorias.

 

Además, hay que tener cuidado de no hablar demasiado de las cantidades que personalmente consumimos. Alguien vaya a cometer el error de pensar que porque yo como algo, también lo debería hacer. No hablemos tanto de porciones, y tampoco publiquemos todo lo que comemos en un día. Los humamos somos demasiado susceptibles a compararnos, y es muy fácil que alguien vea eso y sienta que debe comer más o menos , o que lo tomen como ejemplo de un tipo de plan alimenticio.  

 

Los medios de comunicación hacen que tengamos demasiada información disponible. Tenemos acceso a artículos científicos, podemos leer opiniones y experiencias de personas con nuestros mismos intereses, y aprender de profesionales que están dispuestos a divulgar su conocimiento por redes sociales. Como el conocimiento es empoderador, y aprender sobre nutrición, ejercicio, bienestar, etc., nos da herramientas para poder tomar medidas que nos hagan personas más saludables, el acceso a toda esta información es algo bueno!! Casi siempre.

Esta es mi invitación a que si son consumidores de información, sean selectivos con las personas a las que siguen/escuchan, y no coman cuento. Además, sean conscientes de que solo porque alguien que admiran, o que tiene muchos seguidores, o que parece ser muy saludable, haga algo, no significa que eso sea indicado para ustedes. Y si son publicadores de información, tengan cuidado con la manera como la están comunicando. Hablen de experiencia propia y compartan conocimiento, pero tengan muy presente siempre la responsabilidad tan grande que implica tener personas que confían en ustedes. Recomienden cosas que les han funcionado a ustedes, pero hagan énfasis en que solo porque les funcionó a ustedes, no significa que le funcione a todo el mundo.

 

 

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